autocuidado, gestión emocional

Cómo romper círculos viciosos: un esquema que te ayudará.

Entendemos por círculo vicioso se basa en una serie de conductas que llevamos a cabo que son causa del problema que presentamos y consecuencia. Pongamos un ejemplo:

Julia tiene sobrepeso y le gustaría cambiar esto, pero cada vez que se siente nerviosa, intranquila, insegura o ansiosa, come para tranquilizar su ansiedad, lo que mantendrá el sobrepeso.

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

En el post de hoy, os propongo un esquema para romper este tipo de hábitos.

  1. Detecta el pensamiento que te genera malestar: para poder parar este tipo de conductas es necesario, en primer lugar, detectar qué es eso que estamos pensando que nos genera malestar. Recordemos que lo que ocurre alrededor no es inicialmente negativo, sino que depende de una interpretación que estamos haciendo sobre lo que acontece.
  2. Páralo y céntrate en tu respiración: no es necesario que sea durante un periodo prolongado, pueden ser simplemente unos segundos. Se trata de tomar conciencia sobre el propio cuerpo y romper con el pensamiento negativo.
  3. Piensa en algo positivo o neutro, que sea incompatible con el pensamiento anterior. Puede ser un recuerdo gracioso, uno agradable (de unas vacaciones, por ejemplo), o empezar una tarea mental, como contar hacia atrás de 7 en 7 o buscar palabras que empiecen o acaben por una letra determinada.
  4. Realiza actividades incompatibles, como salir a pasear, correr, subir y bajar escaleras, pintar… que te puedan tener entretenido y alejado del pensamiento que te ha generado malestar.
  5. Realiza ejercicios centrados en la respiración, meditación o relajación únicamente si te sirven para relajarte y centrar la atención en lo que ocurre en tu cuerpo. Recuerda que no todos nos relajamos del mismo modo y puede que seas de esas personas que se ponen más nerviosas con este tipo de técnicas.
  6. Pospón las decisiones a otro momento en el que puedas pensar en frío. Una decisión en caliente puede ser una mala decisión. Tu foco atencional se ve reducido y prestas atención a la parte negativa con más facilidad cuando estás ansioso. La mayoría de las decisiones pueden esperar.
  7. No lleves a cabo conductas que te puedan poner más nervioso/a como gritar o dar golpes. Lejos de relajarnos consiguen que todas las sensaciones se vuelvan más intensas e incontrolables.

Espero que lo puedan poner en práctica y te ayude. Aún así, recuerda que la mejor forma de llevar a cabo un cambio en este tipo de conductas es de la mano de un profesional.

Y tú, ¿cómo lidias con la ansiedad? ¿qué cosas te funcionan?

¡Te leo!

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